Instituto de Teoría Crítica de Berlín

Diccionario Histórico-Crítico del Marxismo

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Markard sobre Holzkamp

Klaus Holzkamp

La crítica como actitud

El psicólogo marxista Klaus Holzkamp.

Un artículo publicado con motivo del 80 aniversario de su nacimiento[▼1].

Por Morus Markard[▼*]


– Traducido por Santiago Vollmer,

corregido por Marion Vollmer

Klaus Holzkamp se hizo conocido sobre todo como fundador de la Kritische Psychologie, la Psicología Crítica que fuera desarrollada en la Freie Universität de Berlín. Este enfoque científico-procedimental representa la crítica a una psicología que busca conciliar a los individuos con la inhumanidad de las relaciones capitalistas y al mismo tiempo deja de lado la pregunta de cómo y hasta qué punto estas relaciones inhumanas son permanentemente reproducidas. La crítica de dicha psicología va unida a la crítica de esas relaciones inhumanas –a las que justamente es funcional una psicología de ese tipo. De esta manera, la Psicología Crítica, con sus propios conceptos, quiere llevar a la luz la necesaria relación entre emancipación individual y social, y contribuir a la realización de esas emancipaciones.

Es manifiesto que quien «le otorga su aguijón al concepto de la crítica» es «el escandaloso nombre de Marx» (W.F.Haug). Klaus Holzkamp era ya un exitoso profesor «burgués», en el Instituto de Psicología de la Freie Universität de Berlín cuando durante el ascenso del movimiento estudiantil, sintió el pinchazo de este aguijón. El movimiento estudiantil era un fenómeno internacional, uno de sus puntos de partida había sido el Berkeley Free Speech Movement que, con una crítica a la guerra de Vietnam, marcara el comienzo del movimiento estudiantil estadounidense. El año 1968 le daría su nombre al movimiento: «el 68». En Alemania, el movimiento estudiantil estaba vinculado a los siguientes momentos: una crisis económica, la crisis de un sistema educativo que no daba abasto con las exigencias del desarrollo de la economía, la escasa y deficiente labor con relación al esclarecimiento y memoria del fascismo (tanto en la sociedad, como en la universidad), y una democracia endeble en las universidades. Una de las demandas por las que luchaban los estudiantes refería a que el sistema universitario también se hiciese accesible para aquellas capas de la población a las cuales hasta ahora, les había estado cerrada una educación universitaria. Asimismo era esencial (no sólo en Alemania) el cuestionamiento de la función de la ciencia, por ejemplo en relación con el esclarecimiento de escandalosos entrelazamientos entre ciencia y técnica, con represión social y explotación internacional[▼2].

Aquí, junto al ejemplo de la optimización de las estrategias de «motivación» para un aumento de la productividad [▼3], era de significación para la psicología el ejemplo de la (así llamada) investigación de counterinsurgency, [▼4] es decir: investigación científico-social con el objetivo de evitar la erupción de revueltas contra la explotación neocolonial en países del tercer mundo, sin cambios fundamentales en las condiciones, o en lugar de esos cambios –y allí, donde ese tipo de revueltas ya no se podían evitar, con el objetivo de derribarlas, aislarlas, canalizarlas etc.

Junto a Francfort, el centro del movimiento estudiantil en Alemania era sobre todo Berlín: seguramente también a causa de que en esta ciudad contactaban los sistemas del este y del oeste. ¿Qué tenía que ver Klaus Holzkamp con todo esto?

Desde 1949, como colaborador científico en el Instituto de Psicología de la Freie Universität, Klaus Holzkamp se había dedicado teórica- y experimentalmente a la «psicología de la expresión» (mímica, gesto, «lenguaje corporal»). Fue en este terreno donde, en 1957, se doctoró. De 1954 a 1957 participó como colaborador científico en un sondeo sobre prejuicios nacionales alemanes, pero también había comenzado a dedicarse a la percepción social bajo otros aspectos. En 1957 fue nombrado profesor titular en el ramo «psicología social», pero más adelante también impartió clases de «psicología pedagógica».

Un contenido que hasta allí sólo había acompañado los trabajos de Klaus Holzkamp ahora se tornaba cada vez más importante para él: el análisis de los problemas teórico-científicos básicos de la psicología. De esa fase provienen sus dos monografías «La ciencia como acción» [▼5] y «Teoría y experimento en la psicología»[▼6] –(esta última la escribió en el marco de su admisión en el cuerpo docente universitario como catedrático).

En estos dos trabajos trató el problema de la inexistencia de criterios de apreciación claros sobre el valor informativo de los resultados obtenidos en un experimento. Resaltó el aspecto activo en el conocimiento científico, criticando con ello la idea según la cual el conocimiento científico o psicológico sería sobre todo resultado de la observación y el análisis de relaciones causales. Frente a ello habría que entender en qué medida la acción humana y la producción de condiciones, bajo las que luego se efectuarán las observaciones, contribuyen a la extracción de conocimientos científicos.

Un ejemplo de ello son los conocidos experimentos de Stanley Milgram sobre la «obediencia» (en los que los sujetos de experimentación debían aplicarles a otras personas, como castigo por errores de aprendizaje y con intensidad progresiva, electrochoques de hasta 450 voltios): Milgram había logrado la constelación en la cual dos tercios de los sujetos de experimentación mostraban obediencia, recién después de muchos pre-experimentos. Anteriormente había probado ordenes de experimentación bajo los que o no obedecía nadie, o obedecían todos.

En la psicología fue bien vista la crítica de Holzkamp (y también él, como su autor) en tanto todo parecía culminar en un mejoramiento de la psicología experimental. –Pero él no había llegado aún a la conclusión que en 1981, para la reedición de « Teoría y experimento…», en una mirada retrospectiva, expresaría de la siguiente manera: las ideas que en su tiempo había tenido él mismo eran «un ejemplo de lo que se puede alcanzar y del punto en que uno se estanca cuando, en la propia mirada, el actor científico […] aparece tan sólo como un individuo aislado, frente a una realidad hasta ahora intacta, es decir: cuando no se comprende que el conocimiento es un aspecto de la apropiación objetiva [gegenständliche] de la naturaleza a través del trabajo de la sociedad en el proceso histórico».

El movimiento estudiantil lo confrontaba exactamente con esto, impresionándolo particularmente a este respecto un seminario organizado por los y las estudiantes. En aquel entonces Klaus Holzkamp vivió en carne propia lo que recién formularía más adelante: quien se dedica a Marx en lo teórico, y no se transforma en lo práctico, no lo ha entendido.

Lo que ahora comprendía Holzkamp, era el carácter limitado de la crítica de la psicología que había desarrollado hasta ahí. Y así, incluiría en sus cuestionamientos la función social de la investigación científica. Al llamado «sujeto de experimentación», escribía Holzkamp haciendo referencia al Marx de las Tesis de Feuerbach, se lo trataba como a un «individuo abstracto, aislado», «expuesto a las condiciones de un entorno [Umwelt] que no produjo él mismo, cuyo carácter esencial y gestión no le son transparentes y a los que acepta como inmutables e inamovibles». Estilizada en una especie de «antropología organicista», esta praxis metodológica era el fondo sobre el cual se constituía una psicología que tan sólo podía servir a intereses «técnicos» (Habermas) de dominación. Una investigación de este tipo permanecería siempre ajena a una perspectiva «emancipadora».

División de la psicología

De ello surgía la interrogante de si era posible lograr esta perspectiva en la psicología, y de que modo lo sería –interrogante sobre la que, en los años 70, en la Freie Universität de Berlín, así como en otras universidades, se discutió con una intensidad inmensa que hoy puede parecer un sueño. Estos debates iban unidos a disputas políticas por la constitución de una universidad en la que la relación entre conocimiento e interés pudiera ser, decididamente, objeto de investigación y enseñanza. Como lo mencionamos más arriba (en referencia a las estrategias de motivación etc.), se trataba de discutir sistemáticamente con qué intereses sociales estaban relacionadas la investigación y la praxis psicológicas. Dentro del ramo de psicología, las disputas alcanzaron un nivel, del cual las fracciones «conservadoras» creían poder sustraerse solamente a través de la fundación de un propio instituto. Una estrategia, con la cual lograron imponerse en 1970: a partir de ese año, y hasta 1995, había dos facultades: la original, el «Psychologische Institut», con Klaus Holzkamp como una de sus figuras centrales, y el escindido «Institut für Psychologie».

En lo que respecta a la actitud de Holzkamp, y frente a esta división de la psicología en la Freie Universität, con la cual se buscaba suspender administrativamente los debates sobre los contenidos del ramo, es notable la fundación de la revista de psicología social Zeitschrift für Sozialpsychologie en ese mismo año 1970: En la editorial del primer número, sus editores, Huber Feger (de la metodología psicológica hegemónica), Carl-Friedrich Graumann (de la fenomenología), Martin Irle (de la psicología social hegemónica) y precisamente Klaus Holzkamp, resaltaban la necesidad y la coherencia de una discusión científica entre los enfoques que ellos representaban.

Ahora el «Psychologische Institut», el instituto «progresista», vivía una fase de enorme productividad teórica, ciencia práctica fuera del aislamiento de las «torres de marfil», democratización político-universitaria y transparencia.

Todos los participantes de este proceso (profesores, colaboradores científicos, estudiantes y colaboradores no-científicos) podían cogestionar o contribuir, en gremios democráticos a las decisiones, las cuales eran preparadas en discusiones públicas. Los estudios se dividían no sólo en las subdisciplinas tradicionales de la psicología, sino en ramos como por ejemplo ‹Función de la psicología› o, ya en aquel entonces, ‹Umweltgestaltung› (‹Acondicionamiento ecológico-ambiental›), o ‹Base científica-social de los estudios›; también se dio inicio a una variedad de proyectos de investigación, por ejemplo: «Condiciones estructurales de la angustia social», «Procesos de aprendizaje informales en los establecimientos penitenciarios», o «La mujer en el proceso de producción».

Pero también se hacía manifiesto que la pregunta de si era posible lograr una perspectiva emancipadora en la psicología, y de que modo lo sería, provocaba la división de opiniones –entre dos posiciones: por un lado la de los que pensaban que la crítica debía acreditarse primeramente o incluso únicamente, como crítica de la función social de la psicología, en su historia y actualidad de ciencia al servicio del control y la adaptación, y por el otro, la de los que pensaban poder desarrollar una psicología marxista. A modo de diferenciación se tornó usual escribir el nombre de la primera variante con k minúscula y el de la segunda con K mayúscula: De modo que había (y hay) una «kritische Psychologie» y una «Kritische Psychologie» –en 1988 Günter Rexilius, en una mirada desde la posición de las variantes «k-minúscula», reunió en un volumen una diversidad de estos enfoques procedimentales [▼7].

Con su libro «Sinnliche Erkenntnis» [▼8] que apareciera en 1973, Klaus Holzkamp mostró cómo era posible construir una «Kritische Psychologie». «Una crítica adecuada de la psicología», escribía allí Holzkamp, «equivale a la continuación de su desarrollo como ciencia». El subtítulo de este libro, «Origen histórico y función social de la percepción» marca el procedimiento a seguir y las metas en cuanto al conocimiento: no se trata tan sólo de la reconstrucción de la psicología, sino de la reconstrucción histórica de lo psíquico mismo (para lo que la percepción, además de tener un valor de ejemplificación, es central). En referencia a la Escuela cultural-histórica de la psicología soviética, en especial a Alekséi Leóntiev, el proceder de Holzkamp significaba la realización del método lógico-histórico de Marx, en el ámbito de la historia natural y social de lo psíquico. ¿Porqué?

Si bien el ser humano es al mismo tiempo un ser natural, social e individual, no se puede aclarar, en vistas a los individuos que encontramos en una sociedad determinada, qué parte de sus expresiones de vida es natural, qué parte de ellas están socialmente moldeadas, y qué parte es algo biográfico-individual. Desde una perspectiva emancipadora no se puede sobreestimar ni teórica ni prácticamente, el significado de la pregunta –por ejemplo, en el campo de la educación– de si los seres humanos son o no seres competitivos, a-sociales o xenófobos «por naturaleza». Si se quiere hacer más que afirmaciones gratuitas, no sólo hay que examinar la historia social de lo psíquico, sino también su historia natural. El biólogo Volker Schurig, miembro del círculo de trabajos de la Kritische Psychologie, abordó esta labor en sus obras «La historia natural de lo psíquico» [▼9] y «El surgimiento de la conciencia» [▼10]. Allí desarrolló un concepto de naturaleza humana o naturaleza social del ser humano, un concepto que cumple ante todo la función de rechazar tanto la naturalización de relaciones de vida (in-)humanas, como las naturalizaciones en el contexto de los planteamientos psicológicos de problemas –naturalización que subyace por ejemplo en la teoría de pulsión del psicoanálisis, como lo mostrara Ute Osterkamp en las «Bases de la investigación psicológica de la motivación»[▼11] (otra de las obras de importancia en el desarrollo de la Psicología Crítica). Pero el sentido psicológico-científico de este enfoque está sobre todo en la elaboración de conceptos psicológicos básicoscategorías») o, respectivamente, en la posibilidad de analizar el contenido cognoscitivo de conceptos ya existentes. La siguiente es la idea central: hay que concebir aquello que en el desarrollo evolutivo es «filogenéticamente» más temprano como lo más general, y lo filogenéticamente más tardío como lo más específico y diferenciado.

Esto se puede ilustrar con un ejemplo simple: El aprendizaje estímulo-respuesta, entre otras cosas investigado experimentalmente en el condicionamiento clásico, es un modo de adaptarse al medio ambiente que, filogenéticamente, tiene un origen «temprano»; es un modo de aprendizaje que –como posibilidad– compartimos con muchas especies. En cambio, el aprendizaje intermediado por significados surge mucho más tarde y es específico de los seres humanos. Un ejemplo: si el destello de la luz de freno de un automóvil fuese únicamente un estímulo en el sentido del condicionamiento clásico la persona que aprende a conducir un automóvil tendría que aprender su función a través de una serie de choques; pero, afortunadamente, a los seres humanos se les puede explicar verbalmente el significado de la luz de freno. Pero el hecho de que los seres humanos puedan aprender al nivel específico de la «intermediación de los significados» no significa que no estuviera a su disposición el aprendizaje estímulo-reacción, filogenéticamente anterior, por ejemplo cuando tienen que atravesar situaciones sin poseer informaciones claras sobre las mismas. (Un pescador solitario, por ejemplo, en tanto se halle en aguas que son nuevas para él, sólo podrá calcular basándose en pruebas y errores –a la manera «trial and error»– el potencial rendimiento de sus actividades). Sea como fuere: en los conceptos psicológicos tiene que expresarse claramente que el aprendizaje estímulo-respuesta, genéticamente más temprano, es más general y que el aprendizaje intermediado por significados, genéticamente más tardío, es más específico –y esencial para el aprendizaje humano.

En torno a la «potencia de acción»

La influencia intelectual que habían alcanzado Klaus Holzkamp y la Kritische Psychologie no sólo se mostraba en que se había hecho usual equiparar la psicología de la Freie Universität de Berlín con la Kritische Psychologie, sino que también se hizo visible en la repercusión del primer congreso de Kritische Psychologie en la ciudad alemana de Marburg, con unos 3.000 participantes, en el cual Klaus Holzkamp tematizó la relación de la Psicología Crítica con el «marxismo» de la siguiente manera: como el marxismo, que por el modo en que establece «la relación entre determinacionalidad objetiva y determinación subjetiva del proceso histórico», es «por excelencia la ciencia histórica del sujeto», así la Psicología Crítica, como una «especial ciencia del sujeto», apunta al «desarrollo del componente de carácter subjetivo-activo, es decir, de la autodeterminación en la actividad de vida individual».

En su obra principal, la «Fundamentación de la psicología» [▼12], publicada en 1983, Klaus Holzkamp conjugó los logros que hasta allí se habían alcanzado en su círculo de trabajo, generalizándolos en un concepto: Psicología Crítica como ciencia marxista del sujeto, con la categoría central de la potencia de acción (Handlungsfähigkeit). El plano referencial teórico-social de la Psicología Crítica, en el cual se analizan las relaciones de poder en las sociedades capitalistas, hace que sea necesario tomar en cuenta que al individuo, las posibilidades de acción jamás le están dadas sin quiebres, sino que se le dan siempre en una determinada relación a limitaciones sociales de acción –una relación que corresponderá esclarecer en el caso concreto de cada vez. Para el individuo, como lo formulara Holzkamp, existe en ello una «doble posibilidad»: por un lado, afrontando la situación de un modo «restrictivo», puede limitarse a usar sólo las posibilidades que le han sido concedidas, reproduciendo las formas de pensar sugeridas en su situación inmediata (comportándose por ejemplo de un modo competitivo); y por otro lado puede –dado el caso en unión con otros individuos– ampliar o transformar él mismo estas posibilidades en dirección a una «potencia de acción generalizada». El par conceptual potencia de acción generalizada vs. restrictiva significa persistir en preguntar: ¿dónde, cómo, porqué, bajo qué condiciones o en qué relaciones «yo» [▼13], en mis intentos por afrontar mi vida, al mismo tiempo atento contra mis propios intereses de vida y los de otros?. Y: ¿cómo se relaciona esto con el hecho de que los individuos están excluidos de una disposición común o colectiva sobre sus condiciones sociales de vida?. En este contexto, es un objetivo de la investigación crítico-psicológica analizar en qué medida las estrategias restrictivas no sólo dañan a otros, sino que son –inconscientemente– dañinas para uno mismo. Esta investigación se entiende como «investigación desde el punto de vista del sujeto». Según esto, los individuos no son objeto de la investigación psicológica, sino que están, ellos mismos, del lado de la investigación. El objeto de investigación es el mundo, tal como lo experimenta –sintiendo, pensando, actuando– el sujeto. Afirmaciones sujeto-científicas no son afirmaciones que apunten a la clasificación de individuos o grupos humanos, sino afirmaciones sobre posibilidades de acción.

En «Aprender»,[▼14] su última monografía, Klaus Holzkamp trató el «desarrollo de una teoría del aprendizaje desde el punto de vista del sujeto, es decir sin mezcla de conceptos con actividades de enseñanza establecidas externamente». Allí –refiriéndose entre otros a «Vigilar y castigar», de Michel Foucault [▼15] – examinó también los problemas que van unidos al modo escolar que da forma a un aprendizaje que es pensado tan sólo como un efecto del ser-aleccionado.

Su referencia a Foucault, decía asombrándose Holzkamp en una conferencia que dio en 1994, un año antes de su muerte, «turbó notablemente a algunos lectores, en especial a amigos políticos: ¿cómo es que Holzkamp se refiere de pronto positivamente a Foucault? –ese es estructuralista, pos-estructuralista, pos-modernista o algo por el estilo, y Holzkamp es marxista. ¿O abandonó ahora su marxismo, siguiendo los signos de los tiempos, e hizo uso de las corrientes de moda usuales de hoy?» No: en su libro sobre el aprendizaje, Holzkamp hizo referencia a Foucault en el sentido de que encontró convincente su análisis de la institución «escuela» (en el libro «Vigilar y castigar»), usándolo para sus propios análisis. De un modo general se puede decir que en la investigación crítico-psicológica es esencial el análisis de la institución o, de un modo más amplio, el análisis de las condiciones bajo las que se encuentran los individuos, porque a sus vivencias y vidas hay que entenderlas en relación con el significado que estas condiciones tienen para ellos. Así es que Holzkamp, luego de mostrar que Foucault le dio incentivos que, a su juicio, eran irrenunciables para un análisis de la institución, resume: «Pero por favor, nada de renuncia o siquiera relativización de nuestra orientación básicamente marxista!» –una puntualización frente a la diversidad de enfoques no-marxistas que hoy se llaman «critical psychology» y que van hasta aquellos constructivismos psicológicos según los cuales no se podría definir si Colón llegó, o se imaginó, al nuevo continente.

No sólo un teórico

Poco antes de su muerte en 1995, Holzkamp hizo el intento de una nueva fundamentación de su enfoque procedimental-conceptual de la «conducción de vida» [▼16], un intento que, a causa de sus crecientes problemas de salud, no pudo llevar a cabo. Con la «conducción de vida» había hecho suyo un concepto (originalmente proveniente de Max Weber) con el que en la sociología alemana de a comienzos de los años 90 se buscaba dar consideración al hecho de que, en las relaciones capitalistas posfordistas, los individuos tenían que ensamblar activamente los distintos ámbitos de vida en un todo coherente –un pensamiento que escasamente puede conducir a una nueva fundación de la Psicología Crítica, sino que, más bien, tematiza un aspecto parcial de los problemas del concepto potencia de acción. Cuáles hubieran sido los resultados de sus esfuerzos, es algo que, sobre la base de sus fragmentos (que yo mismo, luego de su muerte, encontrara en su computadora), difícilmente se puede estimar.

Los debates que se mantienen en y sobre la Psicología Crítica se pueden observar sobre todo en la revista Forum Kritische Psychologie, que Holzkamp fundara junto a otros en 1978, y la que –apareciendo semestralmente– va por el número 53. Para los países de habla alemana, gracias a una edición completa de sus escritos en el Argument-Verlag, ha mejorado (nuevamente) el acceso a la obra de Holzkamp. Al mismo tiempo se está terminando la traducción inglesa de una selección de sus obras [▼17], y ya está en marcha un proyecto de traducción al castellano similar.

Klaus Holzkamp era un teórico notable –pero no era alguien que temiera a la práctica. Así como en sus años pre-críticos había sido experimentador, posteriormente participó en proyectos empíricos fuera de los laboratorios. En 1969 hizo posible la fundación del proyecto estudiantil «Establecimiento escolar ‹Libertad Roja›» («Schülerladen ‹Rote Freiheit›»), cuyo objetivo era posibilitar a los niños y jóvenes de un barrio popular «problemático», el darse cuenta de su situación y encontrar nuevas posibilidades de acción. Sobre todo el hecho de que estos niños y jóvenes tematizaran de un modo muy directo su opresión sexual, fue algo que, en la oficialidad del Berlín de aquel entonces (y en la de la Alemania occidental), aún muy mojigatas, se transformó en un escándalo. Las campañas difamatorias, a través de las cuales se intentaba envolver a Klaus Holzkamp en un escándalo sexual, fueron investigadas y analizadas por Wolfgang Fritz Haug [▼18]. En 1978 Klaus Holzkamp inició el proyecto «Desarrollo del sujeto en la infancia temprana» [▼19], que duraría cinco años, y sobre la base de cuyos resultados Gisela Ulmann escribiría su obra «Sobre la relación con los niños» [▼20]. La investigación de la práctica (Praxisforschung), que él impulsara en los años 80, es la base del proyecto de formación «Investigación cualitativa y práctica profesional sujeto-científica»[▼21] aún existente (el último proyecto crítico-psicológico en la Freie Universität). Un proyecto escolar que él iniciara más tarde, fue abandonado por él para trabajar en otro proyecto sobre racismo (junto a su mujer, Ute Osterkamp). La multiplicidad de sus actividades muestra su interés por la investigación práctica –pero también un cierto titubeo para llevar verdaderamente sus proyectos hasta su culminación. En esos momentos siempre tenía alguna otra cosa que hacer, algo que (para él) era más importante. Y su principal ocupación –en la que también lo reforzaba su círculo de trabajo– era el desarrollo de la teoría.

Contra la corriente

La actitud científica de Holzkamp se manifiesta en su definición general y enfática de la ciencia: la ciencia como «principalmente ‹nadar contra la corriente›, sobre todo contra la corriente de los propios prejuicios y además, en la sociedad burguesa, contra la propia tendencia a dejarse corromper y a ceder frente a las fuerzas dominantes, fuerzas a las que les molestan los conocimientos que pudieran poner en peligro el ejercicio de los poderes que reclaman para sí. Según esto, la ciencia es, como tal, crítica y autocrítica: pero no la crítica determinada por la competencia, afanada en destacarse, de muchos de los intelectuales burgueses, sino la crítica que busca instaurar el progreso del conocimiento humano, en interés de todos, contra los cerriles intereses de quienes ejercen dominación, contra los intereses en la continuación de la determinación ajena y de la privación o limitación de los derechos humanos».

Esta comprensión llevó a que Klaus Holzkamp se planteara la crítica como una especie de tarea permanente, una tarea que se da justamente allí donde uno no quiere renunciar a sí mismo o al entendimiento y a la acción –y justamente cuando uno, con esos intentos de entender y de actuar, da una y otra vez con barreras. En ello Holzkamp resalta dos momentos: la disposición al cambio y a la autocrítica, y una resistencia frente a aquella flexibilidad que corresponde a la «competencia clave» o básica de la adaptación y agilidad burguesas.

Era sin lugar a dudas un científico discutidor, pero no era uno que hubiera buscado controversias sin razones –ya sólo porque él, que trabajaba incansable y apasionadamente, se entregaba con tanto o más gusto a su segunda pasión, la música, como pianista clásico y luego también de jazz. Pero en todo caso no veía alternativa a su compromiso político, porque no quería rehuir a las consecuencias sociales de sus reflexiones científicas. Perseguía los cuestionamientos que le parecían importantes, independientemente de modas teóricas, sin dejarse presionar por los ordenes cronológicos planeados en un comienzo –una actitud que no se ajustaba muy bien que digamos a planes administrativos de investigación.

En todas estas cuestiones era un investigador al viejo estilo. A él le faltaban las «cualidades comerciales» (por ejemplo para conseguir el financiamiento presupuestario de algún programa de fomento) que ya había criticado Adorno y que, entre tanto, son algo que hoy se espera oficialmente: las habilidades de aquel científico que se hace «indispensable» a través del «conocimiento de todos los canales y sumideros del poder», adivinando sus «sentencias más secretas» y viviendo de su «ágil comunicación» [▼22], eran algo que no poseía. Trabajaba solo, necesitaba tranquilidad y retiro, y recién entonces discutía los problemas, hipótesis y resultados en distintos contextos laborales y en las conferencias que daba en la universidad: porque a los estudiantes no los consideraba como objetos de un canonizado sistema educativo y de pruebas, sino como compañeros y compañeras en un pensamiento no-conformista que miraba hacia el futuro y, siempre, los consideraba sujetos. Así era también consciente de que una jerarquía foránea era contraria a una comunidad de enseñanza y aprendizaje y a su correspondiente cultura de discusión, debate y entendimiento.

No es sólo la Psicología Crítica quien, en sus ideas conceptuales y metódicas, se encuentra en una tensa relación con la psicología hegemónica; también la actitud científica de su fundador, Klaus Holzkamp, era una vivida crítica a la sociedad capitalista y a su sistema científico.

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Notas

* Morus Markard es profesor de psicología en la Freie Universität de Berlín y, junto a otros, fundador y redactor de la revista Forum Kritische Psychologie. Se graduó y fue admitido en el cuerpo docente de esta universidad como catedrático teniendo en ello a Klaus Holzkamp como tutor, al cual lo unió un largo y estrecho trabajo en diferentes proyectos. La editorial alemana Das Argument acaba de publicar su libro de introducción a la Psicología Crítica «Einführung in die Kritische Psychologie» (2009).

1La versión original de este artículo se publicó el 30.11.2007 en el periódico alemán Junge Welt. La presente versión fue modificada por su autor especialmente para su publicación en el marco del Proyecto traducción de textos de Klaus Holzkamp al castellano

2 Al respecto cfr. por ejemplo: Baritz, «The servants of power. A history of the use of social science in american industry»; 1960, Middletown.

3 Cfr. el tomo I, págs. 14 ss. del libro de Ute Holzkamp-Osterkamp: «Grundlagen der psychologischen Motivationsforschung» («Bases de la investigación psicológica de la motivación») publicado por la editorial Campus (Francfort del Meno, Alemania / Nueva York, EE.UU.) en 1975.

4 Cfr. Streiffeler, «Politische Psychologie», págs. 24 ss., publicado en 1975 por la editorial Hoffmann und Campe (Hamburgo).

5 Klaus Holzkamp, «Wissenschaft als Handlung. Versuch einer neuen Grundlegung der Wissenschaftslehre»; publicado por la editorial de Gruyter (Berlín) en 1968.

6 Del mismo autor, «Theorie und Experiment in der Psychologie. Eine grundlagenkritische Untersuchung» publicado por la editorial de Gruyter (Berlín) en 1964, reeditado con nuevo epílogo en 1981.

7 Günter Rexilius (editor), «Psychologie als Gesellschaftswissenschaft» («Psicología como ciencia social»), publicado por la editorial Westdeutscher Verlag (en Opladen, Alemania) en 1988.

8 Klaus Holzkamp, «Sinnliche Erkenntnis – Historischer Ursprung und gesellschaftliche Funktion der Wahrnehmung» («Conocimiento sensorial –Orígen histórico y función social de la percepción»), publicado por Athenäum/Fischer-Verlag (Francfort del Meno, Alemania) en 1973 (última reedición en 2006, en el marco de la publicación completa de los Escritos de Klaus Holzkamp, Schriften IV, editorial Das Argument, Berlín).

9 Volker Schurig, título en alemán: «Naturgeschichte des Psychischen»; obra en dos tomos –tomo 1: «Psychogenese und elementare Formen der Tierkommunikation» («Psicogénesis y formas elementales de la comunicación animal»), tomo 2: «Lernen und Abstraktionsleistungen bei Tieren» («El aprendizaje y las facultades abstractivas en los animales»)–; publicado por la editorial Campus (Francfort del Meno, Alemania) en 1975.

10 Del mismo Autor, «Die Entstehung des Bewusstseins», publicado por la editorial Campus (Francfort del Meno, Alemania) en 1976.

11 Ute Osterkamp, título en alemán: «Grundlagen der psychologischen Motivationsforschung 1 und 2», Subtítulo del 2° tomo: «Die Besonderheit menschlicher Bedürfnisse: Problematik und Erkenntnisgehalt der Psychoanalyse» («La singularidad de las necesidades humanas: problemática y contenido cognoscitivo del psicoanálisis»), publicado por la editorial Campus (Francfort del Meno, Alemania / Nueva York, EE.UU.) en 1975 (tomo 1) y 1976 (tomo 2).

12 Klaus Holzkamp, título en alemán: «Grundlegung der Psychologie», publicado por la editorial Campus (Francfort del Meno, Alemania / Nueva York, EE.UU.) en 1983.

13 En alemán: «je Ich»; cuando aquí es el habla de «yo» o de «mi» etc. lo es en el sentido genérico de un «yo» dicho cada vez desde cada cual.

14 Klaus Holzkamp, «Lernen. Subjektwissenschaftliche Grundlegung» («Aprender. Fundamentación sujeto-científica»), publicado por la editorial Campus (Francfort del Meno, Alemania) en 1993.

15 Michel Foucault, «Surveiller et punir», publicado en 1975 por la editorial Gallimard (París, Francia); 1a edición en castellano: «Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión», publicada en 1976 por Siglo XXI Editores (Buenos Aires, Argentina).

16 Cfr. los textos de Klaus Holzkamp: «Alltägliche Lebensführung als subjektwissenschaftliches Grundkonzept» («Conducción cotidiana de vida como concepto sujeto-científico»), publicado en 1995 en el nr. 212 de la revista Das Argument, págs. 817-846. y «Psychologie: Verständigung über Handlungsbegründungen alltäglicher Lebensführung» («Psicología: entendimiento mutuo sobre las fundamentaciones de acción en la conducción cotidiana de vida»), publicado en 1996, en el nr. 36 de la revista Forum Kritische Psychologie, págs. 7-110.

17 La publicación está planeada para el año 2010, y aparecerá en la editorial inglesa Palgrave, bajo el título «Sociability of Action. Psychology from the Standpoint of the Subject – Selected Writings of Klaus Holzkamp»; editores: Ute Osterkamp y Ernst Schraube; traductores: Andrew Boreham y Ute Osterkamp.

18 Wolfgang Fritz Haug, «Der sexuell-politische Skandal als Instrument antidemokratischer Kampagnen» («El escándalo político-sexual como instrumento de campañas antidemocráticas»); publicado en 1971 en: Autorenkollektiv Schülerladen Rote Freiheit (Francfort del Meno), págs. 389-464.

19 En alemán: «Subjektentwicklung in der frühen Kindheit»

20 Gisela Ulmann, «Über den Umgang mit Kindern. Orientierungshilfen für den Erziehungsalltag» («Sobre la relación con los niños. Aportes de orientación para la educación cotidiana»), publicado en 1987 por la editorial Argument (Hamburgo / Berlín).

21En alemán: «Qualitative Forschung und Subjektwissenschaftliche Berufspraxis». Figura en el programa de cursos de la Freie Universität – Berlin, bajo: http://www.fu-berlin.de/vorlesungsverzeichnis/ss09/ewiss-psy/002012003003009008.html

22 Theodor W. Adorno, «Minima Moralia. Reflexionen aus dem beschädigten Leben», publicado en 1951 por la editorial Suhrkamp (Francfort del Meno) y en el tomo 4 de las Gesammelte Schriften, editadas por Rolf Tiedemann y otros (primera edición, Francfort del Meno 1970–80

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